Hola papi! ...te estaba esperando.

El sábado 27 de enero me pasó a buscar Andrés en la moto y salimos a la terminal como a las 6.00. No habíamos podido conseguir la noche anterior boletos mas tempranos ni directos a Córdoba por lo cual debí salir en el primero a Buenos Aires y de allí (decía yo) me conseguía un pasaje en avión para llegar al medio día a reencontrarme con mi Mateo! (que ni idea tenía de como lo iba a encontrar).
El viaje hubiera sido "interminable" si no fuera que Mi Señor puso en el mismo viaje un joven, que casi todo el viaje estuvo hablando conmigo de botánica, jadrinería, y lo más importante: La Salvación. Su nombre Esteban Gauto, es de Buenos Aires. nunca más supe de él pero Dios sabía bien su necesidad y como tocar su corazón.
A la noche había llamado a la casa de mi tío Manuel para dar la noticia y pedir que alguien me acompañara al aeropuerto desde Puerto Maderos donde yo arribaría. Y así fué. Richard uno de mis primos me acompañó. Recuerdo perfecamente el ánimo con que me encontraba esa mañana. Era como si una fuerza sobrenatural me invadía e impulsaba a hablar detallando cada momento con tal precisión que hasta el taxista quedó perplejo y pudimos compartirle de la fe en el Señor Jesucristo. No se nada de el ni le pregunté el nombre pero recibió un testimonio vivo de fe y esperanza. En el Aeropuerto le canté literalmente a Richard, "Te veo" en la fila en la que nos encontrábamos para preguntar precio con ánimo de volar hacia los brazos de mi familia, pero tal fué la sorpresa que me llevé... que como mi documento es C.I. Uruguaya y no D.N.I Argentino, el pasajeme costaba casi el triple y no tenía ese monto. Debí entonces volver a Retiro y esperar el primer ómnibus a Córdoba que no salía sino hasta las 11.00 y recién eran las 9.00 No Llego Más... pensé.
Hacía un calor tremendo en la ruta , pero con esperanza y las ganas que tenía de llegar no me di ni cuenta de ello. Lo que si me di cuenta fue que no llegaba nunca a destino. Paró en cuanto pueblo pudo, subió y bajó un montón de gente y llegamos como a las 00:30 . Ya era domingo.
En la terminal me esperaba el Tío Palolo, (pues asi lo llamaba Juan Mateo a Pablo mi cuñado) y Anti, primo de Gabi.
-Con que tranquilidad bajaste de ese micro; cuando te ví pensé: epa, aqui que pasa? Todos estabamos tan alterados ante tan grave situación y vos estabas con una paz...
Esas fueron palabras que me dieron aun más aliento. Anti había visto cómo Dios podia traer páz a un padre con un hijo al borde de la muerte, y unos días mas tarde me lo confesaba con mucha cercanía, con tanto amor.
Entré al hospital y me guiaron a la sala donde se encontraba Gabi con Mateo. Gabi había pasado unos días terribles, no imagino el dolor, la angustia, las lágrimas y la oración constante por ese pequeño ser que había dado a luz hacía apenas un añito y ahora con un gemido profundo y penetrante decía -Se me va de a poquito...- .
No puedo expresar lo que sentí cuando me acerqué a la camita en que estaba Mateo lleno de cables monitores y "cosas raras"y estando el dormido me oyó decir: -Hola bebé Papi está aquí - y solo le quedaron fuerzas para "tirarme" una sonrisa que para mi era una clara señal de que Dios estaba tan cerca y había contestado mi oración. Nunca olvidaré esa sonrisa, fué la más deseada de todas las que me dió, con ella me dijo: Hola Papi! me alegra tanto verte, te estaba esperando.

Comentarios

Elizabeth ha dicho que…
Flia. Alvarez,
Damos gracias a Dios por su testimonio tan fuerte y claro de la gracia de Dios en estos días tan difíciles. Les pasamos nuestros más séntidos pésames por el fallecimiento de su hijo Juan Mateo. No nos podemos imaginar el dolor y angustia al verlo enfermito. Pero sabemos que Dios supo desde antes de la fundación del mundo de esta enfermedad y de las pruebas que deberían pasar. Les mandamos calurozos abrazos en Cristo y deseamos que la gracia de Dios los llene hoy y siempre.
Con amor en Cristo, sus hermanos,
Eli y Chris

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