La primera muerte de la humanidad

La narrativa bíblica nos enseña que los primeros padres Adán y Eva , tuvieron dos hijos. 

Es muy triste leer que por celos, uno de ellos, Caín, dio muerte a su hermano Abel, convirtiéndose así, en el primer fratricida.

En esto de la muerte de los hijos encontramos algo  particular, y es el hecho que no hay definición posible para expresar el dolor más profundo que puede sentir una madre o un padre. 

Un hombre que pierde su esposa es llamado Viudo. Una hija que pierde sus padres es Huérfana , pero no existe un término o definición que represente a los padres que perdieron hijos 

Es muy fuerte ese dolor, nada se compara a ello. 

Si bien cada muerte es una ausencia que nos acompañará por el resto de nuestras vidas, en el orden natural de la vida y en teoría, debiéramos los padres partir antes que nuestros hijos. No estamos preparados para partir después que ellos, pero no siempre sucede de esta manera. 

Seguramente, pienso, que en la infinita sabiduría de Dios, y en el inmenso amor y consuelo que tiene para darnos, permitió ese evento porque desde la primera familia que habitó la tierra, ha trabajado los corazones de los primeros padres en duelo, para tratar justamente el peor de los dolores. 

Desde él génesis, Dios está cercano a padres dolientes. Sabe lo que siente un papá, una mamá. Desde la creación y hasta ahora, no se cansa ni cansará de consolar y fortalecer, no se fatigará porque tiene abundante amor para abrazar. 

Entendiendo que cada persona lo vive y sufre de manera íntima y personal, el único y suficiente bálsamo de calma es nuestro creador. 

Para ello, para experimentar su paz, como para ver y encontrar un sentido a tanto dolor, se requiere de fe. 

Confianza en que aún sin poder comprender tener la certeza de qué hay un propósito para todo. 

Qué hay de bueno en la muerte? 

Recibimos consuelo del creador por la gran necesidad, pero en el plan a largo plazo , ese consuelo resulta en que nosotros mismos estemos preparados para dar consuelo a otros, así como recibimos amor por naturaleza y así mismo lo damos a otros . 

No es en vano la experiencia si lo tomamos como un camino de aprendizaje continuo, hasta que nos toque a nosotros partir.

Hemos visto su mano de amor de maneras tan especiales, representado en cada persona que nos ha cuidado, orado y llorado a nuestro lado. 

Te animo a buscar a Dios en tu dolor, él no se limita a consolar a unos pocos, tiene experiencia suficiente como para consolarte a ti también .

Esperamos que nuestras palabras lleguen a ser de valor y ánimo para tu corazón. 

No dudes en contactarte con nosotros pero más que nada ten ánimo y fe. 

Gabriel y Gabriela 


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